¿El último lugar habitable en Marte?

Hasta hace «solo» unos 200 millones de años, cuando en la Tierra reinaban los dinosaurios, un volcán gigante pudo ser uno de los últimos escenarios habitables del Planeta rojo

La idea común es que Marte, planeta gemelo de la Tierra, consiguió “fabricar” seres vivientes prácticamente al mismo tiempo que nuestro mundo, es decir, hace casi 4.000 millones de años. Después, las condiciones del Planeta Rojo se fueron deteriorando hasta que la vida, por lo que sabemos, desapareció al mismo tiempo que prosperaba en la Tierra. De hecho, los datos disponibles apuntan a que las condiciones primitivas de Marte eran idóneas para la vida, aunque hasta ahora no hemos sido capaces de encontrarla.

Pero, ¿Y si algún paraje concreto logró “mantenerse” habitabe durante más tiempo? Digamos, hasta hace “solo” unos 200 millones de años, en pleno Jurásico y cuando en la Tierra reinaban los dinosaurios.

Esa es, precisamente, la idea que defiende un grupo de investigadores norteamericanos de la Universidad de Brown. Según un estudio recién publicado en la revista Icarus, las escarpadas pendientes de un volcán marciano gigante, antiguamente cubierto de hielo, pudieron ser uno de los últimos escenarios habitables de Marte. Desde luego, el más reciente descubierto hasta ahora.

El monte Arsia es dos veces más alto que el Everest. No en vano, es el tercer volcán más alto de Marte y uno de los mayores que existen en todo el Sistema Solar. Este nuevo análisis de su orografía y de la clase de terreno que hay a su alrededor muestra claramente que varias erupciones en su flanco noroeste sucedieron justo al mismo tiempo que un gran glaciar cubría toda la región, hace unos 210 millones de años. El calor de estas erupciones debió de fundir enormes cantidades de hielo y formar lagos glaciales, como enormes burbujas de agua líquida atrapadas en el interior de un gran cubo de hielo.

Según los cálculos de Kat Scanlon, directora de la investigación, los lagos cubiertos de hielo del monte Arsia habrían contenido cientos de km cúbicos de agua de deshielo. Y donde hay agua en abundancia, hay posibilidades de vida. “Esto es interesante – afirma Scanlon- porque es la forma de tener gran cantidad de agua líquida en Marte hasta tiempos muy recientes”.

Y si bien es cierto que 210 millones de años no suenan precisamente a “tiempos muy recientes”, también lo es que es mucho menos tiempo del que tiene cualquiera de los entornos potencialmente habitables descubiertos por el Curiosity y otros rover marcianos, con antigüedades que normalmente rondan, y a veces superan, los 2.500 millones de años.

Por eso, la relativa “juventud” del entorno descubierto en las laderas del monte Arsis lo convierte en un lugar del máximo interés para futuras misiones de exploración. “Si hay signos de vida pasada en lugares mucho más antiguos, entonces el Monte Arsia sería el primer sitio al que querría ir”, afirma la investigadora.

Los científicos llevan desde la década de los setenta del pasado siglo especulando con la posibilidad de que el flanco noroeste del monte Arsia estuviera, alguna vez, cubierto por glaciares. Pero la idea no tomó su máximo impulso hasta el año 2003, cuando otros geólogos de las Universidades de Brown y de Boston (Jim Head y David Marchant), mostraron que las marcas del terreno que rodea el volcán marciano resultan sorprendentemente similares a las huellas dejadas aquí, en la Tierra, por el retroceso de los glaciares en los Valles Secos de la Antártida.

Más recientemente, la idea del glaciar marciano cobró nuevas fuerzas tras el desarrollo de los últimos modelos climáticos de Marte, que tienen en cuenta, entre otros factores, los cambios de inclinación del eje del planeta. Los modelos sugieren que durante los periodos de mayor inclinación, el hielo de los polos “migraba” hacia el ecuador. Lo cual convertiría a las montañas gigantes de las latitudes medias de Marte, como el monte Arsia, en lugares privilegiados para la glaciación hace precisamente alrededor de 210 millones de años.

Trabajando junto a Head, Marchant y Lionel Wilson, del Centro Ambiental de Lancaster, en Reino Unido, Scanlon buscó evidencias de que lava procedente de las erupciones del volcán fluyó en la región al mismo tiempo en que existieron esos glaciares. Y encontró un montón de ellas.

Usando datos del Mars Reconnaissance Orbiter, de la NASA, Scanlon encontró formaciones de lava similares a las que hay en la Tierra cuando se producen erupciones submarinas. Y también halló la clase de crestas y montículos que se forman en la Tierra cuando el flujo de lava es constreñido por glaciares. La presión de la capa de hielo comprime, en efecto, el flujo de lava, y el agua del deshielo “congela” la lava en forma de fragmentos de vidrio volcánico, formando montículos y crestas de empinadas laderas y cimas planas. El análisis también reveló pruebas de la existencia de un río formado en el glaciar, una riada masiva que se produjo cuando el agua atrapada por los hielos logró liberarse.

Basándose en el tamaño de esas formaciones, Kat Scanlon pudo estimar cuánta lava interactuó con el glaciar. Y a partir de ahí calcular cuánta agua de deshielo pudo llegar a producirse. La investigadora halló que dos de los depósitos habrían creado lagos que contenían cerca de 40 km. cúbicos de agua cada uno. Lo que supone cerca de un tercio del volumen del lago Tahoe en cada lago marciano. Otra de las formaciones habría creado un tercer lago algo más pequeño, de unos 20 km. cúbicos de agua.

Incluso para las gélidas condiciones que reinan en Marte, toda esa cantidad de agua habría podido permanecer en estado líquido durante un periodo sustancial de tiempo. Los cálculos de Scanlon apuntan a que los lagos pudieron llegar a perdurar durante varios cientos, incluso miles de años.

Lo cual habría sido tiempo más que suficiente para que los lagos fueran colonizados por formas de vida bacteriana, si es que esta clase de criaturas vivió alguna vez en Marte.

“Hay un montón de trabajos en la Tierra, aunque no tantos como me gustaría, sobre las clases de microbios que viven en esta clase de aguas glaciales -afirma Scanlon-. Se han estudiado principalmente porque se parecen a la luna de Saturno Europa, donde tienes todo un planeta que es un lago cubierto de hielo”.

Según este estudio, parece posible que este misma clase de ambientes pudieron existir en Marte en un pasado relativamente reciente. Incluso cabe la posibilidad de que allí siga habiendo glaciares en la actualidad. “Residuos helados en cráteres y crestas sugieren fuertemente que algunos de los glaciares siguen existiendo, enterrados bajo las rocas y los escombros -afirma Scanlon-. Lo cual es interesante desde el punto de vista científico porque probablemente conservan en pequeñas burbujas un registro de la atmósfera de Marte tal y como era varios cientos de millones de años atrás. Sin olvidar que un depósito de hielo en Marte podría ser también una valiosa fuente de agua para futuras misiones tripuladas”.

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Las mejores fotos de la Luna

La NASA pide ayuda a los internautas para seleccionar la imagen más impresionante de la superficie lunar tomada por una de sus sondas tras cinco años en el espacio

El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA (LRO, por Lunar Reconnaissance Orbiter) lleva cinco años en órbita alrededor de la Luna tomando imágenes de su superficie en alta definición. Desde que fue lanzada al espacio en junio de 2009, la nave ha permitido conocer mejor la cara oculta de la Luna, diseñar un mapa completo de sus cráteres y, lo que es más importante, ha proporcionado la visión más completa y detallada tomada jamás de nuestro satélite natural, gracias a los 192 terabytes de datos, imágenes y mapas recogidos por sus siete instrumentos. Además de mejorar la comprensión científica de la Luna, la misión también trata de buscar posibles sitios de descenso para las naves tripuladas que pudieran viajar allí en el futuro.

Ahora, la NASA ha pedido al público en general que vote, a través de internet, cuál es la imagen más impresionante que el LRO ha tomado de la Luna. La votación está abierta hasta el 6 de junio y la foto ganadora (de entre las cinco que mostramos en este artículo, escogidas por la agencia espacial) se dará a conocer el 18 de junio, fecha del quinto aniversario del lanzamiento de la nave.

Las imágenes son las siguientes:

-Noche estrellada: El Altímetro Láser del Orbitador Lunar (LOLA) a bordo del LRO envía pulsos de láser a la superficie de la Luna. Estos pulsos rebotan y regresan al instrumento, proporcionando a los científicos las mediciones de la distancia desde la nave espacial a la superficie lunar. De esta forma, LOLA mide la forma de la superficie lunar, que incluye información sobre elevaciones y pendientes.

Esta imagen muestra el terreno cerca del polo sur de la Luna. Del rojo brillante a las zonas blancas muestra una zona elevada (25 grados o más), mientras que el azul oscuro y el púrpura son `ara las laderas más bajas (5 grados o menos). Las pendientes más pronunciadas se encuentran en los bordes de los cráteres de impacto, que aparecen como círculos brillantes en toda la imagen.

Cráter Clerke: La pared interior del cráter Clerke tiene muchos flujos distintos de material granular que se estrechan a medida que alcanzan el suelo del cráter. El material de base se origina en el borde del cráter. Los flujos de escombros pueden ser más jóvenes que el suelo del cráter y las paredes si fueron instigados por un terremoto o un cráter de impacto cercano. El cráter, de 7 km de diámetro, se encuentra cerca de donde el Apolo 17 aterrizó el 11 de diciembre de 1972 y lleva el nombre de Agnes Mary Clerke.

-Polo norte lunar: Esta imagen muestra las temperaturas nocturnas en el polo norte de la Luna, medidas por el instrumento Diviner. Las áreas en azul y púrpura representan las temperaturas más frías, mientras que las áreas de color naranja y rojo señalan las más cálidas. En cualquier punto en la órbita de la Luna, la mitad del satélite se encuentra en la luz del día, mientras que la otra mitad está en la oscuridad. En los polos, vemos que la mitad de la imagen sería mucho más caliente que la otra.

-La tipografía del cráter LinnéDe 2,2 km de diámetro, este cráter es joven y muy bien conservado. Las imágenes de la sonda proporcionan a los científicos información crítica para desentrañar la física implicada en el impacto que lo creó. (La imagen, la primera arriba).

-El pico central del cráter Tycho:

El cráter Tycho es un destino muy popular entre los aficionados a la astronomía. Tiene 82 km de diámetro. y la cumbre del pico central se encuentra a 2 km sobre el suelo del cráter que, a su vez, se encuentra a aproximadamente 4.700 m por debajo del borde .

La fisonomía de Tycho es tan marcada y nítida porque el cráter es joven para los estándares de lunares, solo unos 110 millones de años. Con el tiempo, los micrometeoritos, y los que son más grandes, dañarán y erosionarán estas laderas empinadas hasta convertirlas en suaves montañas suaves.

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Stephen Hawking presentará su visión del Cosmos en Tenerife

 

El astrofísico Stephen Hawking, en una conferencia en la Universidad de Utrecht (Países Bajos) el pasado viernes.

El astrofísico Stephen Hawking, probablemente el científico más famoso del planeta, presentará su visión del Cosmos y el origen del Universo en la charla que ofrecerá con motivo de su participación en el Festival Starmus que se celebrará en septiembre en Tenerife.

“Es un sueño hecho realidad. Ha sido muy difícil porque la salud del profesor Hawking es muy delicada, pero a él le interesaba mucho participar y finalmente lo hemos conseguido”, ha declarado el astrofísico Garil Israelian, director del festival.

Hawking intervendrá en una fecha a concretar entre el 22 y el 27 de septiembre en el Auditorio de Tenerife con motivo de la segunda edición de Starmus, festival que se celebra en las islas de Tenerife y La Palma y en el que se combinan ciencia, arte y música. En su anterior edición, celebrado en 2011, participaron figuras de la talla del primer astronauta que pisó la Luna, el hoy fallecido Neil Armstrong, el biólogo darwinista Richard Dawkins y el guitarrista de Queen y astrofísico Brian May.

Según ha explicado Israelian, la conferencia de Hawking estará abierta a todo el público, al igual que el resto de actos, en los que de nuevo participarán los citados Dawkins y May, además de cosmonautas rusos como Alexei Leonov y astronautas estadounidenses como Charlie Duke, varios premios Nobel de la talla de Harold Kroto y Robert Wilson, y la directora del Centro de Investigación para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), Jill Tarter.

Un cartel de grandes figuras

El organizador de Starmus considera que la presencia de Hawking fuera del Reino Unido es un hecho insólito, y que cuando organizaba la segunda edición de este festival pensó en la dificultad de encontrar a alguien que estuviera a la altura de Neil Armstrong, el “cabeza de cartel” de la anterior edición.

Para conseguir que Hawking participara en Starmus, Israelian contó con la ayuda de sus amigos, el astrofísico Kip Thorne y el guitarrista de Queen (y también doctor en astrofísica) Brian May. Fueron ellos los primeros que hablaron al autor de Una breve Historia del tiemposobre el Festival Starmus.

Israelian reconoce que al principio parecía “impensable” poder convencer a Hawking de que participara en el festival, pero finalmente, tras dos “inolvidables” reuniones en Cambridge, lo consiguió. “Me dijo que sólo viajaría a Tenerife para participar en Starmus. Está muy interesado en escuchar todas las charlas y participar en los debates“, asegura Israelian.

El presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, ha recordado que Hawking tiene muchas dificultades para desplazarse, debido a que padece una enfermedad neurodegenerativa, está en silla de ruedas y precisa de un sistema de voz automatizado para comunicarse.

La previsión, según Alonso, es que el físico británico, autor de trabajos sobre los orígenes y la estructura del Universo, así como sobre el Big Bang y los agujeros negros, y de libros divulgativos tan famosos como Una breve historia del tiempo, El Universo en una cáscara de nuez, y El gran diseño, viaje en barco a Tenerife y permanezca en la isla en torno a un mes.

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La Tierra, cambios profundos en 2050

De los trópicos a los polos, el calentamiento global habrá transformado el planeta de forma incontestable en pocas décadas. Los impactos serán económicos y humanos

El calentamiento y los cambios del uso del suelo incrementarán el riesgo de grandes incendios forestales, como el de la semana pasada en California. / STUART PALLEY (EFE)

La geotransformación ha comenzado. El planeta Tierra está inmerso en un cambio insólito, por lo acelerado que, de una manera o de otra, con efectos diferentes aquí o allá, llega a todos los lugares. “A mediados de siglo las evidencias del cambio climático, en aspectos que ahora pueden no ser aún muy visibles, serán incontestables”, dice el experto Manuel de Castro. Muchos países no tendrán capacidad económica para poner en marcha medidas de adaptación que eviten los impactos más adversos. Los desarrollados seguramente sí, pero con un coste alto. En España, por ejemplo, solo la subida del nivel del mar hacia 2050, en algunas provincias, puede suponer un coste equivalente a entre el 0,5% y el 3% de su PIB, que llegaría al 10% a finales de siglo, según un reciente estudio liderado por Íñigo Losada, director de Investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.

Las temperaturas seguirán aumentando y, hacia 2050, la media global será entre uno y dos grados más alta que ahora, dependiendo de cuántos gases de efecto invernadero se emitan. “Y eso es mucho: hay que tener en cuenta que se ha fijado, el límite de dos grados de aumento, aproximadamente, desde la época preindustrial, como máximo a no superar para evitar las peores consecuencias, y a mediados de siglo estaremos muy cerca o ya en esos dos grados”, continúa De Castro, catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Castilla-La Mancha. Hay que tener en cuenta, recuerda, que desde la época preindustrial, hacia 1780, la temperatura media del planeta ha subido ya 0,8 grados y —no se cansan de repetir los científicos— no es que la Tierra no haya sufrido cambios climáticos en el pasado; al contrario, han sido abundantes, pero no hay registro de ninguno tan rápido como el actual. La gran novedad, además, es que en esta ocasión se debe a la actividad humana. “Es Física: se refuerza el efecto invernadero por las emisiones, sobre todo de los combustibles fósiles, y el planeta se calienta”, afirma taxativamente De Castro.

La convulsión del clima tiene múltiples manifestaciones, efectos y retroalimentaciones. “A mediados de siglo, el Ártico será un océano libre de hielo en verano, con importantes rutas de navegación y transporte marino, así como grandes puertos e infraestructuras asociadas”, describe Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB). Y más sobre el Ártico dentro de 50 años: “Muchas especies asociadas al hábitat del hielo, como el oso polar, focas, morsas y algas, se encontrarán en un estado crítico de conservación o se habrán extinguido, mientas que muchas otras, como el bacalao, gambas, bosques de algas y praderas submarinas se habrán extendido creando nuevos ecosistemas con nuevas funciones y servicios a la sociedad”, añade este oceanógrafo experto en los confines septentrionales de la Tierra.

Otra extensa parte de planeta que habrá cambiado dentro de unas décadas es la Amazonia, que puede sufrir una deforestación acelerada por el efecto combinado de las sequías prolongadas y los incendios, como muestra un trabajo publicado en Proceedings (Academia Nacional de Ciencias, EE UU) por Paulo Monteiro Brando (Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia) y sus colegas. “Las interacciones entre el clima y los cambios del uso de la Tierra pueden desencadenar la extensa degradación de las selvas amazónicas; los incendios de alta intensidad asociados a los fenómenos meteorológicos extremos pueden acelerar esta degradación incrementando abruptamente la mortalidad de los árboles”, explicaban hace un mes.

El coste el algunas provincias en España estará entre el 0,5% y el 3% del PIB

Los estudiosos del clima puntualizan que las proyecciones climáticas no consisten en predecir el tiempo meteorológico que hará dentro de 50 años, en una semana concreta en una localidad determinada. No se trata de una predicción del tiempo a larguísimo plazo, sino de identificar los rasgos y de calcular los cambios del clima de la Tierra y sus posibles manifestaciones en la medida en que se vayan acumulando más o menos gases de efecto invernadero en la atmósfera. “La precipitación media global dentro de 50 años aumentaría entre un 5%, en el escenario más favorable de menor concentración de gases de efecto invernadero, y un 15% de incremento en el escenario más desfavorable”, resume De Castro. “Pero su distribución será muy desigual entre regiones. Como regla general, las zonas húmedas recibirán más precipitaciones y las áridas, tendrán menos lluvias, con pocas excepciones”.

Tampoco el cambio en las temperaturas será uniforme, de manera que habrá entre un 20% y 70% menos días de frío extremo respecto a los actuales, especialmente en latitudes altas, mientras que el número de días de calor realmente alto aumentará entre un 30% y un 250%, sobre todo en latitudes medias. Y la duración e intensidad de las sequías es probable que aumenten en regiones como la cuenca del Mediterráneo, Europa Central, Centroamérica, noroeste de Brasil y Suráfrica, apunta el catedrático de Castilla la Mancha. En la península Ibérica “los inviernos será un poco más suaves y, aunque seguirá habiendo días muy fríos, serán menos frecuentes; los veranos serán mucho más tórridos y las precipitaciones serán menos abundantes entre abril y octubre”.

Millones de personas notarán el cambio climático directamente en las regiones costeras que el mar, al subir, se habrá comido literalmente o erosionado mucho. Algunas islas, como varias del Pacífico, o las Maldivas, tendrán problemas serios de pérdida de habitabilidad por áreas sumergidas o por la salinización de acuíferos. Los deltas de los ríos se verán afectados, además de playas y costas en todo el mundo, con impacto enorme, por ejemplo, en el turismo.

“En España, el aumento del nivel del mar afectará a toda la costa. Será notable en el delta del Ebro o zonas bajas como la desembocadura del Guadalquivir o Huelva; el impacto será destacable también en puertos e infraestructuras costeras, incluso con pérdida de operatividad en muchos casos, y se perderá gran parte de las playas encajadas en las costas del Cantábrico y de la Costa Brava”, explica Losada. Advierte de que las grandes y dañinas tormentas que ha sufrido este invierno la costa norte española pueden ser más habituales dentro de pocas décadas.

Las zonas humedas tendrán más lluvia y las secas sufrirán más sequía

“La subida del nivel medio del mar desde 1900 ha sido de unos 20 centímetros, y los valores proyectados para 2050 están entre 24 y 29 centímetros más”, resume Losada. ¿Y ese crecimiento del agua, de dónde saldrá? La mayor parte, responde este experto, se debe a la expansión térmica del agua, la dilatación de un material que se calienta, pero también de la fusión de los glaciares y las masas de hielo en Groenlandia, Ártico y Antártida. “Por ejemplo, si se fundiera la masa de hielo que cubre Groenlandia, lo que sería posible excediendo temperaturas globales por encima de dos o cuatro grados respecto a la preindustrial, se estima una subida del nivel medio del mar global de hasta siete metros”, explica Losada. Pero eso sería, en todo caso, mucho más allá de finales del siglo XXI. De momento, las tres evidencias claras de cambio climático en el océano son: subida del nivel, calentamiento del agua y acidificación de la misma, con gran impacto en prácticamente todas las especies marinas y muy especialmente en los corales.

Los trópicos se están ampliando hacia latitudes cada vez más altas, y el proceso seguirá. No solo la frontera con las latitudes medias, determinada por la circulación atmosférica específica de la banda ecuatorial, se desplaza hacia el Norte y el Sur arrastrando sus condiciones de vientos secos y desiertos. Desde 1979, el cinturón atmosférico tropical se ha ensanchado entre 225 y 530 kilómetros, sumando el efecto en ambos hemisferios. Además, según han anunciado dos equipos científicos hace poco, la fase más intensa de los ciclones tropicales, como huracanes y tifones, se desplaza igualmente con el ensanchamiento del trópico. Las migraciones de millones de personas huyendo de las zonas más acosadas por la sequía serán seguramente una realidad dentro de 500 años.

Para finales de siglo, muchos de estos efectos del calentamiento global se habrán agudizado y otros habrán empezado a mostrarse con toda claridad. “Lo seguro es que dentro de 50 años ya no habráclimaescépticos”, concluye De Castro, “puesto que hará tiempo que las evidencias del calentamiento global antropogénico habrán llegado a ser absolutamente incontestables”.


Pronósticos para todo el planeta

Los expertos de la NASA resumen las proyecciones climáticas para las grandes zonas del planeta.

Europa. Aumenta notablemente el riesgo de inundaciones catastróficas en el interior. En las costas también habrá inundaciones más frecuentes y la erosión de agudizará por las tormentas y la subida del nivel del mar, se reducirán los glaciares en las áreas montañosas así como la cubierta de nieve en las latitudes altas. La pérdida de especies animales y vegetales será importante y se reducirá la productividad de las cosechas en el sur del continente.

América Latina. En general se registrará un reemplazo gradual de la selva tropical por la sabana en la Amazonia oriental, con un alto riesgo de pérdida de biodiversidad y extinciones de especies en muchas áreas tropicales, y cambios significativos en la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía.

América del Norte. Habrá una disminución de las nieves en las regiones montañosas occidentales, un incremento de entre el 5% y el 20% de las precipitaciones en algunas regiones agrícolas (lo que será favorable) y un incremento en la intensidad y frecuencia de las olas de calor en lugares que ya las sufren.

África. Ya a finales de esta década habrá entre 75 y 220 millones de personas expuestas al incremento de la escasez de agua dulce, pueden reducirse las cosechas que dependen de las precipitaciones hasta un 50% en algunas regiones y el acceso a la alimentación pude estar gravemente comprometido.

Asia. Especialmente en el sur, el centro, el este y el sureste, se reducirá la disponibilidad de agua dulce hacia 2050; extensas áreas costeras están en riego por el incremento de las inundaciones y en algunas regiones se esperan más y más intensas sequías.

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Una isla japonesa aumenta cinco veces su tamaño por una erupción volcánica

La montaña ha expulsado lava de forma continua a lo largo de seis meses

La isla japonesa de Nishinoshima ha multiplicado por cinco su tamaño gracias a la actividad ininterrumpida de un volcán que ha estado expulsando lava durante seis meses. La cadena japonesa NHK ha mostrado unas imágenes en las que se aprecia una espesa columna de humo en el punto donde un cráter escupe lava y cenizas cada pocos segundos.

La isla, situada en el océano Pacífico a unos 1.000 kilómetros al sur de Tokio, medía 290 metros cuadrados antes de la erupción y ahora llega a los 1,4 kilómetros cuadrados.

Según el profesor Kenji Nogami del Instituto Tecnológico de Tokio, la lava está saliendo de varios lugares y al entrar en contacto con el agua de mar, se solidifica y produce vapor. Además, se muestra muy sorprendido porque un volcán japonés siga liberando lava después de seis meses.

Una nueva isla

La primera erupción se produjo en noviembre en las proximidades de Nishinoshima, una isla volcánica de apenas 40 años de antigüedad. Pocos días después la lava expulsada hizo emerger a una nueva isla, Niijima, situada a 500 metros de la anterior. Ya en diciembre, la Guarcia Costera japonesa anunció la fusión de ambas islas.

Según Kenji Nogami, la lava continuará fluyendo durante un tiempo yla isla seguirá expandiéndose aún más. Al parecer, un flujo continuo y tan prolongado de lava es un misterio que los vulcanólogos han de investigar tomando muestras de rocas y gases.

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El primer kilómetro de agua del Atlántico, un grado más caliente de lo esperado

La temperatura de la capa clave en la cadena que transmite al fondo del mar el calor que el océano roba a la atmósfera, superior a lo previsto por los modelos de cambio climático

Las Palmas de Gran Canaria. (EFE).- El primer kilómetro de agua del Atlántico, la capa clave en la cadena que transmite al fondo del mar el calor que el océano roba a la atmósfera, está más caliente de lo que preveían los modelos de cambio climático, con temperaturas que superan en muchos casos en 1 grado lo esperado.

Las universidades de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU) y Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) acaban de completar un experimento de navegación submarina con planeadores autónomos que ha aportado datos novedosos sobre la salinidad y la temperatura del Atlántico.

El pasado 18 de mayo, las dos instituciones recuperaron en Ubatuba (Brasil) el planeador RU-29 Challenger, que habían soltado al mar el 18 de enero de 2013 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), tras cubrir en 478 días un viaje de 10.400 kilómetros que le había llevado hacia el norte, a la isla Ascensión, en el centro del océano, para luego encaminarse de nuevo, rumbo sur, hacia América.

El RU-29 es un pequeño submarino de unos dos metros de longitud, con forma de torpedo con alas, que aprovecha la gravedad y la flotabilidad para desplazarse sin propulsión, “planeando” arriba y abajo en el interior del océano en trayectorias parabólicas que lo llevan a 1.000 metros de profundidad ocho veces al día.

Este submarino autónomo llevaba en su viaje sensores de salinidad y temperatura que han revelado que la capa de agua del Atlántico situada entre 300 y 700 metros de profundidad está más caliente de lo que indican los modelos, según explica a Efe su responsable de navegación, Antonio González Ramos, investigador de la división de Robótica y Oceanografía Computacional de la ULPGC.

“El planeador muestrea un kilómetro de agua, pero este desfase de temperatura y salinidad lo notamos entre los 300 y 700 metros. Por arriba y por abajo los modelos parece que predicen bastante bien lo que ocurre”, señala González Ramos.

Este investigador de la ULPGC, que tiene una amplia experiencia en este tipo de sondas marinas, subraya que el océano ha cumplido siempre el papel de “termostato” de la Tierra, un regulador climático que absorbe el exceso de calor de la atmósfera y ayuda a suavizar las temperaturas nocturnas y diurnas en los continentes.

“Si no hubiera océanos, estaríamos congelados de noche y de día estaríamos prácticamente asados, porque tendríamos cambios muy fuertes en la temperatura de la Tierra”, relata González Ramos.

El científico precisa que los cambios no son nuevos, se han dado a lo largo de toda la historia de la Tierra y las especies marinas se han adaptado a ellos, incluso a los más drásticos, como los derivados de las glaciaciones. La cuestión es su velocidad.

“El problema es la respuesta a cambios rápidos, porque el océano es muy rápido a la hora de absorber el calor, pero después es muy parco a la hora de cederlo”, señala.

González Ramos remarca que esa mayor temperatura la han registrado prácticamente a lo largo de todo el viaje, en una franja (300-700 metros) clave en la cadena de transmisión del calor al fondo marino y donde viven especies mesopelágicas que hoy no se explotan, pero que pueden ser fuente futura de alimentos.

“Ahí tenemos un potencial de biomasa increíble, que llega casi a los 200 metros de anchura. Aparece muy claro en las capas de prospección profunda de las ecosondas en los barcos”, explica.

Se trata de invertebrados, medusas, crustáceos, calamares, extrañas formas de peces… “Biomasa al fin y al cabo”, enfatiza, que en el futuro podría ser un recurso alimenticio para el hombre, lo mismo que hoy se procesan diversas especies de pescado para fabricar la pasta que luego se sirve como “palitos de cangrejo”.

El primer kilómetro de agua del Atlántico, un grado más caliente de lo esperado.

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Procesos químicos de fosilización

Cuando los organismos quedan enterrados en el sedimento, lo primero que sucede es la destrucción de la materia orgánica blanda. Si esta es de origen animal se forma una masa rica en nutrientes que es consumida por las bacterias, y que ocasionalmente puede dar lugar a la formación de petroleo. Y si es de origen vegetal forma humus, que bajo ciertas circunstancias puede llegar a convertirse en carbón.

Las partes duras como los huesos y conchas sufren un proceso de mineralización por intercambio y aporte de sustancias químicas con el sedimento que los contiene, estos procesos pueden ser muy variados, pero los principales son: Carbonatación, Silicificación, Piritización, Fosfatación y Carbonificación.

Carbonatación

Es el proceso de fosilización más frecuente, consiste en la sustitución de los restos orgánicos duros por carbonato cálcico en forma de calcita, si tenemos en cuenta que la calcita es el mineral más frecuente en las rocas sedimentarias, y que las conchas y caparazones de muchos invertebrados está formado por calcita, da como resultado que sea el proceso habitual de creación de muchos fósiles.Los corales tienen su esqueleto formado por calcita, lo que hace posible una rápida fosilización y la conservación extraordinaria de sus detalles. También muchos moluscos tienen su concha formada por carbonato cálcico en forma de aragonito, este se transforma en calcita que es la estructura más estable para el carbonato cálcico.

Silicificación

En determinadas situaciones el sílice da lugar a soluciones químicas que actuan como agente fosilizante, su forma más habitual y estable es la calcedonia. Se pueden encontrar fósiles silíceos incluso en rocas calizas, siendo frecuente en foraminíferos, equínidos, ammonites, braquiópodos y gasterópodos, hay que destacar también los hermosos jaspes xiloides procedentes de la fosilización de troncos y ramas de árboles.

Piritización

Cuando la materia orgánica se descompone en un ambiente carente de oxígeno se produce ácido sulfhídrico, que reacciona con las sales de hierro del agua marina produciendo sulfuros de hierro, generalmente marcasita y pirita, que sustituyen a la materia de origen orgánico de las conchas y esqueletos.Si la pirita se conserva inalterada los fósiles presentan un aspecto metálico, pero esto no sucede habitualmente sobre todo con los fosilizados en marcasita, suelen aparecer limonitizados, y se oxidan y destruyen rápidamente en contacto con la atmósfera.

 

 Carbonificación

Es la forma más habitual de fosilización de los restos vegetales formados por celulosa , y de los artrópodos que su esqueleto está formado por quitina. La acumulación de troncos y hojas en un ambiente con ausencia de oxígeno en primer lugar produce humus, si el proceso continúa, aumentando la presión, y con una progresiva sustitución del resto de los componentes orgánicos por carbono, acaba formándose carbón.Durante el período carbonífero la Tierra estaba poblada por densos bosques que propiciaron que este proceso se produjera durante 60 millones de años, dando nombre a este período, de él proceden la mayor parte de las minas de carbón.

Fosfatación

Es una de las formas frecuentes de fosilizar los restos de vertebrados, sobre todo cuando se produce gran acumulación de ellos.El fosfato cálcico que es el principal componente de los huesos y dientes, hace de agente fosilizante, viéndose reforzado por el aporte de carbonato cálcico del sedimento que rellena los poros internos de los huesos.

Las minas de fosfatos explotadas comercialmente son auténticas graveras de fósiles, formadas por infinidad de huesos y dientes. Son muchos más los posibles procesos de fosilización, alguno ya los mencioné antes, como la conservación en ámbar y en bolsas asfálticas, otros se producen por la acción geoquímica de otros muchos minerales no mencionados que actúan como agentes fosilizantes. Aquí he expuesto los más habituales que es posible identificar en la mayor parte de los fósiles.

Procesos químicos de fosilización.

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